
La “hatta” y “kuffiya”, la utilizaban las tribus antiguas para guarecerse del calor en el desierto –Si el cuerpo está a 37 grados y la temperatura ambiente es de 50, el pañuelo aísla del exterior creando un microclima que conserva la temperatura corporal- y también nos dijo que tanto Palestina como Israel provienen de unas mismas raíces.
Llevar la kuffiya se hizo obligatorio durante la etapa del mandato de Al-Husseini, siendo Palestina una colonia de Gran Bretaña. La inmigración judía creció durante los años 20, aumentando sustancialmente en la década de los 30, debido a la turbulencia en Europa y la persecución de los nazis. Esto duró hasta 1939 cuando Gran Bretaña impuso una restricción casi total a dichas inmigraciones. Tras la 2º Guerra Mundial los británicos se fueron y en el 47 las Naciones Unidas partió a Palestina en árabe y judía. Tras esto, los judíos crearon el Estado de Israel de acuerdo con el plan de las Naciones Unidas, plan que los árabes se negaron a aceptar y que aún así se impuso. Tras esto, las guerras no han cesado…
En España, la kuffiya empezó abrigando únicamente a hippies que se solidarizaban con el sufrimiento del pueblo palestino. Al llevarlo estos, se asoció a los ideales de izquierdas y se extrapoló a los jóvenes como una simple expresión de pensamiento. Algunos te verán como un terrorista, pues se ha convertido en un símbolo de “liberación” de naciones (y lo llevan, por tanto y entre otros, separatistas catalanes y vascos).
…Y luego se banalizó al ponerse de moda; surgieron pañuelos palestinos de colores que en realidad no significan nada y lo empezó a llevar todo el mundo sin saber ni siquiera el motivo de que exista. Yo me quedo con él como un símbolo antisionista (que no antisemita), y seguiré llevándolo hasta que pierda la esperanza. Es lo que pasa con los símbolos, que por sí solos no significan nada, tienen el significado que el ser humano le asigna.









